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 Fumar es un placer.


 

Aunque una buena parte de los fumadores saben del daño que causa a su organismo inhalar el humo del cigarrillo, algunos declaran con indiferencia ".. y bueno... de algo hay que morir". Mientras otros señalan: "¡quiero dejar de fumar y busco apoyo de grupos!.

En este mes de diciembre, además de las fiestas, también se expresan promesas, buenos propósitos para el próximo año y uno que sin temor a equivocarse líderea la lista de muchas personas es renunciar "al placer de fumar", adicción que según la Organización Mundial de la Salud es la causa directa o indirecta de por lo menos tres millones de muertes al año, de las cuales la tercera parte se producen en países en desarrollo.

En México, según datos de la Secretaría de Salud de 1988 a l998 el número de fumadores aumentó de 9.2 a 14.3 millones. La situación es preocupante si se toma en cuenta que en l998 había 4.2 millones de fumadores jóvenes y se estima que anualmente se incorporan 100 mil más. Asimismo se estima que más de 40 mil defunciones anuales están asociadas al uso del tabaco, por lo que si persisten los actuales patrones de consumo cada vez morirán más mexicanos por esa causa.

La doctora María del Rosario Mondragón López, adscrita a la Coordinación de Salud Pública del Instituto Mexicano del Seguro Social, destaca que "el 25 por ciento de los ciudadanos entre los 12 y 65 años de edad tienen la costumbre de fumar; de éstos el cinco por ciento empezaron este hábito antes de los 10 años de manera ilegal, fuera de las escuelas, con los amigos, entre otros", lo cual ha aumentado el riesgo de adquirir otras adicciones como la de la mariguana, alcohol y cocaína.

Los daños que provoca

En las últimas décadas en la población ha crecido la conciencia sobre las graves consecuencias que el tabaquismo ocasiona tanto al organismo de quien fuma como a su familia. Es un problema de salud pública que provoca una serie de padecimientos, en su mayoría crónicos, irreversibles, incapacitantes y letales que dan lugar al deterioro en la calidad de vida de los adictos. Entre los padecimientos asociados figuran cánceres de pulmón, de labio y de lengua; al igual que enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, cardiovasculares y cerebrovasculares; diversas manifestaciones en el aparato digestivo como úlcera y gastritis crónica; menopausia temprana, disfunción eréctil, envejecimiento prematuro de la piel, aborto espontáneo y tener un hijo con bajo peso al nacer, entre otras consecuencias.

Y es que "el humo del cigarrillo contiene más de cuatro mil productos químicos altamente cancerígenos, por lo que además de que el adicto corre el riesgo de padecer algunos de los problemas de salud mencionados, todo aquel que convive con personas fumadoras también tiene la posibilidad de sufrir daños en su organismo como es el caso de los niños, ya que los vuelve muchos más susceptibles a padecer con mayor frecuencia resfriados, pulmonías y eventos asmáticos. Además, se ha comprobado que existe una relación con la llamada muerte súbita de cuna, debido a que el humo que aspira el bebé altera el desarrollo de sus pulmones", destaca la doctora Mondragón López.

Respecto a la mujer, en 1840 la baronesa Dudevant fue la primera que reivindicó el derecho de las féminas a fumar como los varones. Con el paso del tiempo, esta prevalencia obviamente que ha aumentado a tal nivel, que las tasas de cáncer de pulmón y mama también se han incrementado.

Cambios de conducta

El temor a los síntomas de abstinencia --irritabilidad, estreñimiento y ansiedad-- y la dificultad de cambiar una larga práctica son los principales obstáculos para que un individuo se decida a dejar el cigarrillo. Se estima que siete de cada 10 fumadores lo han intentado al menos una vez en su vida, y de cada 100 fumadores que lo han tratado sólo 2.5 tienen éxito. El tabaco se compone de sustancias que crean dependencia física y psicológica, por lo que es muy difícil dejar de fumar sin ayuda profesional. Incluso, actualmente se conoce que cuando una adicción es severa, es necesaria una terapia que incluya fármacos y apoyo emocional, expone la doctora Guadalupe Ponciano, investigadora de la Clínica contra el Tabaquismo del Hospital Manuel Gea González.

 

El tabaquismo es una conducta difícil de renunciar, pero según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, existen siete lineamientos principales que ayudan a los fumadores a combatir esta dependencia:

 

Tener el propósito de dejar de fumar: Los fumadores deben establecer una fecha límite para abandonar el cigarro. Además, es conveniente que eliminen o reduzcan aquellos elementos que tienen relación directa con el producto, como: ceniceros, cigarros, pipa, encendedores, entre otros.

Hacer del hogar un sitio libre del humo de tabaco: Solicitar amablemente a los invitados, no fumar dentro del hogar. El argumento ideal es enunciar la real intención por la que se quiere dejar el cigarro, haciendo caso omiso de los burlones o mal intencionados. La decisión está en decir: "Yo no soy un esclavo del cilindro blanco". Es importante considerar además, que cuando la decisión se tomó se enfatice con claridad, resolución y severidad.

Aprender de las experiencias: Analizar con detenimiento los elementos o situaciones que provocan el volver a consumir cigarrillos. Aprender de los intentos fallidos e incorporar estas enseñanzas dentro de un nuevo plan de abandono, es una opción práctica.

Obtener apoyo y aliento: Los estudios han demostrado que las personas que quieren dejar el hábito tienen mayor probabilidad de abandonarlo si cuentan con el estímulo de la gente más cercana (pareja, familiares y amigos), además que la decisión toma tintes de formalidad cuando se acude con los especialistas.

Aprender nuevas habilidades o comportamientos: Las personas que desean dejar de fumar deberán cambiar las rutinas asociadas a la conducta tabáquica. Deben incluir actividades que les permitan reducir la ansiedad como: bañarse con agua caliente, hacer ejercicio o leer un libro.

Obtener medicamentos y emplearlos de manera correcta: La Agencia Regulatoria de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó las Terapias de Reemplazo de Nicotina, como los mejores tratamientos para el abandono del tabaco. Estos tratamientos incluyen los chicles de nicotina, inhaladores bucales y los parches transdérmicos. Todos ellos se venden en México sin receta médica en cualquier farmacia o centro de autoservicio.

Estar preparado para situaciones difíciles: El proceso de abandono del cigarro es difícil y lento. En algunas ocasiones antes de poder dejarlo definitivamente se pueden presentar algunas recaídas. Por ejemplo, al sufrir una pérdida moral, existe la posibilidad de volver a esta adicción. Por esta razón, ante los malos momentos se recomienda hacer ejercicio, leer, escuchar música, soportando el momento con una goma de mascar o un inhalador bucal.


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