Actualizaciones                              Contacto                               Link                            Mapa del sitio

 

 

 

 

 

 

Tradiciones Cristianas


 En el Talagante actual, aún se mantienen ciertas tradiciones cristianas que datan del tiempo de la colonización española. Es el caso de la costumbre de "correr a Cristo" o celebración del Cuasimodo, que deriva de aquella práctica en que el cura párroco salía el primer domingo, después de Pascua de Resurrección, en un coche adornado, para dar la comunidad a los feligreses enfermos en los fundos de su jurisdicción parroquial.

 En esos tiempos el carruaje era acompañado por huasos a caballo luciendo vistosas mantas y pañuelos de vivos colores en la cabeza. Esta escolta tenía por objeto proteger al Santísimo de posibles asaltos. Actualmente, es toda la comunidad cristiana la que se suma en sus bicicletas para acompañar al párroco en su entrega hacia la comunidad enferma.

 El escritor José Santos González Vera, nacido en San Francisco de El Monte en 1897, nos relata sus vivencias en el siguiente trozo del libro "Cuando era muchacho":

"Los actos religiosos conmovían. El de quemar a Judas desarrollábase con lentitud y no se perdía detalle. Más asombroso aún era el del coche cerrado. Algunos aseveraban que iba dentro del Santísimo. En torno y detrás del carruaje galopaban muchos jinetes con las cabezas envueltas en pañuelos de colores. Dejaban a su espalda una polvareda y el eco de gritos numerosos. Quedábame el retintín de no saber a dónde iban ni por qué corrían. Si preguntaba:

-¿Por qué corren?

-Van corriendo a Cristo -respondían.

Sin embargo, ni antes ni después era dable ver a Cristo. Tal vez cabalgaban en su honor".

 Nuestra Señora de La Merced

Se cuenta que a fines del siglo pasado, producto de las lluvias el Río Maipo se desbordó de su cauce normal, provocando una enorme inundación. Los habitantes de la Isla, dada la magnitud del desastre, se refugiaron en la única iglesia de la localidad. Al mismo tiempo un grupo de huasos en un acto de fe, sacó en andas la imagen de Nuestra Señora de la Merced, y la llevó hasta La Puntilla de Lonquén.

 Mientras tanto los que quedaron en el templo ofrecieron celebrar una fiesta anual a la Virgen. En ese mismo instante las aguas comenzaron a bajar y el río tomó un cauce distinto al que llevaba hasta ese momento. Desde ese día, Isla de Maipo agradece a Nuestra Señora de la Merced el milagro acontecido, por medio de una fiesta religiosa popular de alcance nacional.