Cerámica de talagante
Los pueblos de la Provincia de Talagante -sus tradiciones, creencias e historia- son fuente de inspiración para diferentes expresiones de arte.
Un buen ejemplo de esto, son las variadas obras musicales cuyos textos han sido inspirados en estas tierras.
La canción "¡Y sigo siendo chileno!" de Orel Viciani y Tito Fernández, nos dice textualmente:
"Santiago es la Capital y el amor es muy galante,
le regalé el pirulín a una bruja en Talagante.
De Talagante embrujao, me di una vuelta en el aire,
y me partí los colmillos con un cacharro en Pomaire.
Encontramos también el "Cantarito de Greda" de Nicanor Molinare, que en una de sus estrofas describe:
"Arcilla de los valles de Peñaflor eres coloradita como el rubor.
Como el rubor, ay sí de mi negrita
de mi negrita linda boca chiquita.
Boca chiquita, ay sí peñaflorina
no hay quien peque contigo mi negra indina.
Agua del río de Peñaflor, tú me refrescas el corazón."
Las tierras de Lonquén en el año 1932 vieron nacer a uno de los cantautores más importantes de nuestro país: Víctor Jara. En su canción "El Lazo" expresa su amor por los trabajadores sencillos que viven sus vidas en pobreza:
"Cuando el sol se inclinaba, lo encontré,
en un rancho sombrío de Lonquén,
en un rancho de pobres lo encontré,
cuando el sol se inclinaba en Lonquén.
Sus manos siendo tan viejas
eran fuertes pa' trenzar,
eran rudas y eran tiernas
con el cuero'el animal.
Cuanto tiempo hay en sus manos
y en su apagado mirar.
Y nadie ha dicho: está bueno,
ya no debes trabajar."
Música Popular
En la música popular de los últimos años, el cantautor Alvaro Scaramelli compuso el tema "Soy de donde", que dice:
"Soy de donde la Quintrala
se aflojaba las enaguas
y bailaba con el diablo
escondida en un establo
soy de donde los Carrera
planeaban la independencia
jugando a la rayuela.
Soy de donde Víctor Jara
vio nacer su canto herido
y donde murió Gervasio
a manos de un asesino
soy de donde el campesino
gasta en el supermercado
lo ganado con su arado"
Tradición Alfarera
Talagante es una ciudad de larga tradición alfarera. Es la cuna de una cerámica típica, producto de una sola familia que se ha preocupado de transmitirla de madres a hijas, y que es la herencia de la antigua cerámica de las Monjas Claras. Las monjas enseñaban en sus conventos la técnica de la cerámica aromatizada a las mujeres jóvenes.
Las piezas producidas son pequeñas figuras policromadas, de unos 20 centímetros de altura, con motivos de estilo costumbrista y religioso. Por años se han mantenido los mismos procedimientos de fabricación, sólo ha variado la técnica de pintura. Como material se usan la greda y la arena; como herramienta, las manos.